En muchas pymes, quienes lideran la organización pasan gran parte de su jornada resolviendo.
Atienden clientes, responden consultas, destraban problemas, toman decisiones operativas y acompañan al equipo. Y, en muchos casos, esa capacidad de respuesta rápida fue justamente una de las razones por las que la empresa logró crecer.
Pero el crecimiento también modifica el rol de sus líderes.
Llega un momento en el que ya no alcanza con resolver lo que sucede. También es necesario reservar espacio para desarrollar a las personas, mejorar los procesos y tomar decisiones que preparen a la empresa para seguir creciendo.
A ese espacio podemos pensarlo como tiempo estratégico.
Y gestionarlo implica reconocer que determinadas tareas de dirección necesitan un tiempo propio y que, si ese tiempo no se protege deliberadamente —es decir, si no se reserva, se cuida y se sostiene frente a las urgencias cotidianas—, termina siendo absorbido por la operación.
" Uno de los desafíos de quienes conducen organizaciones que están creciendo es aprender a gestionar su tiempo estratégico.
El tiempo estratégico es aquel que los líderes destinan a tomar decisiones sobre la dirección de la organización, y no solamente a resolver lo que trae el día a día.
Es el tiempo para pensar la estructura y las personas que necesita la empresa, conversar con socios y equipo sobre prioridades y responsabilidades, revisar procesos y formas de trabajo, analizar información y tomar decisiones sobre tecnología, organización y crecimiento.
Ninguna de estas actividades suele tener la urgencia de un cliente esperando una respuesta. Pero postergarlas indefinidamente tiene consecuencias.
Por eso, uno de los desafíos de quienes conducen organizaciones que están creciendo es aprender a gestionar su tiempo estratégico.
" Cuidar deliberadamente el tiempo estratégico es clave para que no termine absorbido por los imprevistos del día a día. A veces requiere poner límites a lo urgente para poder sostener lo importante.
A medida que ese espacio empieza a sostenerse, aparece otra necesidad: revisar qué tareas operativas siguen dependiendo de quienes lideran la empresa y cuáles deberían empezar a delegarse, para que ese tiempo pueda mantenerse disponible para las decisiones y conversaciones que requieren una mirada de dirección.
" Por eso, la gestión del tiempo estratégico tiene una relación directa con la delegación.
Eso lleva a pensar qué delegar, en quién, con qué nivel de autonomía y qué hace falta preparar para que esa delegación funcione bien.
A veces será necesario desarrollar a alguien que ya forma parte del equipo. Otras veces, incorporar un nuevo perfil. También puede implicar ordenar un proceso, documentarlo, mejorar un sistema o definir con mayor claridad quién hace qué y quién decide qué.
Esto es poner en práctica el liderazgo: generar las condiciones para que otras personas puedan asumir responsabilidades y la organización gane autonomía.
" Reservar tiempo estratégico puede empezar por una decisión bastante concreta: bloquear un espacio en la agenda, establecer una frecuencia y asumir el compromiso de no ocupar ese tiempo con otros temas.
A veces, quienes lideran una empresa saben que necesitan generar estos espacios, delegar mejor o dejar de concentrar ciertas tareas, pero no tienen claro por dónde empezar. En esos casos, sumar una mirada externa puede ayudar a ordenar prioridades, evaluar alternativas y definir un camino posible.
En Infocus acompañamos a pymes a través de Reuniones Estratégicas Gerenciales y Desarrollo Organizacional Estratégico, trabajando sobre los espacios de gestión, la estructura, los roles y las condiciones necesarias para que quienes conducen puedan dedicar más tiempo a dirigir y menos a resolver todo personalmente.
Gestionar el tiempo estratégico es reservar un espacio para dar dirección al crecimiento de la empresa.
" En Infocus acompañamos a diferentes empresas y organizaciones en sus procesos de gestión estratégica, ayudándolas a generar espacios de dirección, ordenar prioridades y fortalecer la autonomía de sus equipos. Mirá el caso de BIARQ y cómo trabajamos este proceso en la práctica.